Casi se puede sentir el fresco que hará en el interior de esta casa de piedra en pleno verano. Aislada del exterior pero con la luz de la isla que se cuela por los grandes ventanales.

Claus Bjarrum, el arquitecto, es el dueño de este espacio situado en el pueblo Alquería Blanca, en Mallorca. Consigue a través del blanco y el estilo minimalista de las islas que se respire el verano por cada rincón. 

Se juega con mezclar lo tradicional con lo contemporáneo. La entrada de la casa es típica de las casa de Mallorca, un espacio amplio que da la bienvenida a toda persona que llegue y con las escaleras situadas en ella.

El suelo duro, de cemento pulido en color crema, se realiza utilizando una técnica propia de la isla en la que se mezcla el cemento con arena local rojiza, dándole una tonalidad única.

Las vigas de madera expuestas, también características de la arquitectura vernácula mediterránea. La casa nos habla a través de los materiales, la piedra es la gran protagonista pues se deja ver en muchos espacios del interior y compone la imagen exterior de la vivienda.

Fotografías de Style Files